Imagina un momento remoto, tan lejano que cuesta visualizarlo: pequeños grupos de Homo sapiens caminando por África, siguiendo huellas de animales, compartiendo comida, observándose en silencio. Pero algo empezó a cambiar. En esas mentes antiguas ocurrió un salto invisible que transformaría para siempre la historia humana.
Ese salto fue el lenguaje. Y aunque no dejó fósiles, hoy los genes están revelando cuándo comenzó realmente esta habilidad que nos hizo humanos.
Lo sorprendente es que las nuevas investigaciones genómicas están apuntando a una fecha concreta: hace unos 135.000 años. Mucho antes de lo que muchos imaginaban. Pero para entender por qué esta cifra es tan relevante, primero debemos volver al origen de nuestra especie.
Una pista escondida en el ADN: ¿qué pasó hace 135.000 años?
El punto de partida es este: todos los humanos vivos compartimos la capacidad de hablar, sin excepción. Da igual si pertenecen a la Amazonia, al Ártico o al desierto del Kalahari. Todos los idiomas humanos—más de 7.000—comparten estructuras básicas: sonidos, sintaxis y significados.
Entonces surge una pregunta lógica:
Si el lenguaje hubiera surgido después de que los primeros grupos humanos se separaran, habría poblaciones sin lenguaje hoy. Pero no existen.
Esto lleva a una conclusión poderosa:
la capacidad lingüística debía estar presente antes de la primera gran división poblacional del Homo sapiens.
Los estudios genómicos más recientes colocan esa división en torno a los 135.000 años. Por ello, muchos genetistas sostienen que el lenguaje ya existía en forma cognitiva en ese momento.
Khoisan: el linaje que guarda la clave
Los análisis se han centrado especialmente en los pueblos Khoisan del sur de África, uno de los linajes más antiguos del planeta. Su separación del tronco original del Homo sapiens es la más temprana identificada hasta hoy.
Si este grupo se separó hace unos 135.000 años y posee lenguaje complejo, eso significa que la habilidad ya estaba en nuestros ancestros comunes antes de esa fecha.
No es que los genes “crearan” el lenguaje, sino que esa capacidad cognitiva ya existía y se heredó en todas las ramas posteriores.
La hipótesis que gana fuerza: primero fue la capacidad, después la comunicación
Los investigadores plantean un escenario fascinante:
Hace 135.000 años: aparece internamente la capacidad lingüística: la arquitectura mental para combinar sonidos, crear representaciones mentales complejas y generar significados nuevos.
Hace 100.000 años: el lenguaje empieza a usarse de forma social, ya visible en el registro arqueológico como comportamientos simbólicos.
Esto encaja con algo que los arqueólogos llevan décadas observando:
En algún momento entre 100.000 y 70.000 años atrás, comienzan a aparecer objetos que revelan pensamiento simbólico: pigmentos, grabados abstractos, collares, herramientas sofisticadas.
Nadie hace arte si no puede pensar simbólicamente. Y nadie piensa simbólicamente sin un lenguaje interno.
El momento en que la mente humana “despertó”
El registro arqueológico aporta evidencias clave:
Hace 100.000 años: primeras señales simbólicas
Uso de pigmentos rojos.
Conchas marinas perforadas como adornos.
Grabados no figurativos.
Todo esto sugiere que los humanos ya manejaban conceptos abstractos y compartían significados.
Hace 77.000 años: las piezas de Blombos
En la cueva de Blombos (Sudáfrica) se hallaron ocres grabados con patrones geométricos. No eran rayones al azar: eran marcas intencionales, repetidas, probablemente con un valor simbólico o comunicativo.
Hace 60.000 años: códigos en huevos de avestruz
En Diepkloof se encontraron fragmentos de huevos de avestruz decorados con motivos que parecen “marcas de clan” o señales de propiedad.
Estos comportamientos no surgen de la nada: apuntan a un mundo mental rico en significados, organizado, capaz de compartir ideas complejas.
Y eso es lenguaje.
¿Podría haber surgido antes del Homo sapiens?
Algunos investigadores proponen que formas rudimentarias de protolenguaje pudieron aparecer en especies anteriores, como Homo heidelbergensis o Homo erectus. Otros, en cambio, argumentan que el pensamiento simbólico consistente solo aparece claramente con Homo sapiens.
El estudio genético actual no niega esa posibilidad, pero sí afirma que el lenguaje complejo —con sintaxis, fonología y semántica— ya estaba totalmente desarrollado dentro de nuestra especie antes de la primera divergencia importante, hace 135.000 años.
Línea de tiempo simplificada del origen del lenguaje
~230.000 años atrás
Aparece el Homo sapiens anatómicamente moderno.
~135.000 años atrás
Ocurre la primera gran división poblacional.
La capacidad lingüística debía existir como mínimo en este punto.
~125.000 años atrás
Otros estudios refinan la divergencia (Huybregts), proponiendo fechas algo más tardías.
~100.000 años atrás
Surgen de forma clara los comportamientos simbólicos: arte, ornamentos, pigmentos.
El lenguaje ya se usa socialmente.
~77.000 años atrás
Ocres grabados en Blombos: evidencia de pensamiento simbólico avanzado.
~60.000 años atrás
Decoraciones sistemáticas en huevos de avestruz (Diepkloof).
Desde ese momento, el lenguaje se convierte en la herramienta que impulsa todo: cooperación, cultura, mitos, tecnología, migraciones y la expansión global del Homo sapiens.
Conclusión: el lenguaje nació antes de que la humanidad comenzara a separarse
Lo que revelan los estudios genéticos es que:
El lenguaje no surgió de repente.
Tampoco es un invento cultural tardío.
Es una capacidad cognitiva profundamente humana, ya presente hace al menos 135.000 años.
Y cuando finalmente se volvió social, alrededor de los 100.000 años, liberó una explosión de creatividad simbólica que vemos reflejada en todo lo que somos hoy.
Si hay algo que nos hace humanos, es esto: la capacidad de transformar pensamientos en palabras.










